Programa de Huertas Orgánicas

programa-pro-huerta.jpgEn sus inicios el objetivo fundamental del proyecto Pro Huerta fue el de implementar huertas, a través de la entrega de semillas de hortalizas, con la finalidad de que el producido de las verduras redujera el costo de la canasta familiar.

Con el tiempo, sin embargo, este objetivo inicial se fue ampliando con la incorporación de nuevos insumos, tales como plantines de aromáticas, árboles frutales, aves —fundamentalmente gallinas ponedoras— conejos, y otros animales de granja. 

Todo ello incluido en un proceso productivo mayor, con la posibilidad de obtener excedentes para la venta, con o sin un valor agregado. Por eso, para estos temas, “cada día son más las capacitaciones solicitadas”, le explicó a EL DIARIO RURAL la ingeniera agrónoma Liliana Ramos, responsable de la huerta demostrativa del Pro Huerta del INTA Paraná. “Las capacitaciones son permanentes, no sólo entregamos desde el programa insumos sino que también capacitamos a la gente. Uno de los temas más solicitados es el de la huerta orgánica. Somos convocados, desde las juntas de gobiernos, los municipios, las vecinales, centros de salud y también tenemos visitas de delegaciones a nuestra huerta demostrativa instalada en el predio de la Experimental”, en Oro Verde. 

En estos meses, agregó, “estamos en la etapa de la siembra de semillas de la campaña otoño-invierno. Tenemos que recordar que nuestra propuesta de producción es la de una huerta orgánica intensiva; es decir, mantener una producción permanente durante el año reponiendo las especies de acuerdo con las fechas de siembra y cómo se van extendiendo en los calendarios de cosecha. Ya empezamos a preparar los almácigos también para otoño-invierno y haciendo algunas siembras”, señaló.

Ramos recordó que “por los años 92-93 se inició en la Experimental Paraná la huerta demostrativa orgánica, cuando se comenzó a trabajar con el Proyecto Pro Huerta. Tratamos de hacer en esta huerta lo que proponemos en las capacitaciones de huerta orgánica: abonos orgánicos, tamaño de parcelas, utilización de variedades, asociaciones, rotaciones, mulcheados, manteniendo y respetando la biodiversidad del sistema. De alguna forma, nuestra huerta demostrativa sirve de referencia para aquellas personas que quieren empezar a hacer una huerta, se acercan hasta el INTA y observan cómo pueden ir implementándola”

La especialista, asimismo, señaló que “dentro de la huerta familiar orgánica podemos plantar árboles frutales de hojas caducas como son los durazneros y los ciruelos que nos permiten, cuando pierden las hojas en el invierno, cubrir la necesidad de luz que tienen las plantas. Los cítricos, en cambio, siempre se ubican fuera de la huerta orgánica ya que mantienen sus hojas durante todo el año”

BENEFICIARIOS.

Un dato significativo que aportó Ramos es que la cantidad de beneficiarios del programa ha ido en aumento a través del tiempo y permanentemente se acercan a la EEA Paraná muchas personas, instituciones, asociaciones, organismos oficiales, etc. con el interés de informarse y de iniciarse en esta actividad. “Si bien el proyecto Pro Huerta estuvo destinado a las personas con necesidad de mejorar sus recursos, también es importante la implementación de huertas en las escuelas, como apoyo educativo; en instituciones de salud, como complemento terapéutico; y en general se podría decir que mejora la calidad de vida de aquellos que la implementan”

Ramos, finalmente, destacó que en el caso de la huerta orgánica “sabemos lo que estamos consumiendo. Lo orgánico, natural o ecológico es un sistema que no admite la utilización de productos de síntesis, sea herbicidas, insecticidas o fertilizantes. Esto está fuera de lo que es una huerta orgánica y de ahí el valor agregado que éstas tienen”.

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