Pasos a Seguir para Hacer una Huerta Orgánica

huerta-organica-familiar.jpgTareas Preliminares

Una vez elegido el lugar tendremos que librarlo de todo material que pueda entorpecer la labor (vidrio, alambres, plásticos, etc.). Con ayuda de una pala de punta, una azada y un rastrillo podemos empezar la tarea.

Es preciso que hagamos un pequeño cerco de manera de proteger de gallinas, perros y gatos. Unos meses antes, preparamos la tierra de los tablones de la huerta. Debemos tener en cuenta que, unos días antes de sembrar conviene remover la tierra con la horquilla y nivelarla con el rastrillo. Cubrir con mantillo y dejar regado.

El día de la siembra (o transplante), al retirar el mantillo veremos que la tierra se conserva esponjosa y mullida. Para mejorarla aún más, colocamos una buena cantidad de abono compuesto.

La siembra

¿Qué, cuándo y cuánto sembrar? Para saberlo, debemos buscar en el calendario de siembras qué plantas pueden crecer en la temporada. Nuestro calendario está dividido en: siembras de primavera-verano y siembras de otoño-invierno. Debemos aprovechar el momento adecuado para las siembras, ya que sembrar a destiempo dificulta el buen desarrollo de las plantas.

Debemos calcular cuánto vamos a sembrar de cada especie. Esto depende del lugar que tengamos, del número de miembros de la familia, de la cantidad de agua disponible, etc. De esta manera, produciremos lo necesario y además lograremos tener una huerta con una amplia variedad de cultivos.

La propia experiencia nos irá indicando la cantidad más conveniente para sembrar (a modo de guía, el calendario nos dice la cantidad aconsejable para una familia de 4 a 5 Personas).

¿Cómo sembrar?

Una vez seleccionadas las posibles siembras, separaremos las que deben sembrarse en almácigo de las que pueden ir directamente en el tablón.

En el momento del transplante, podemos aprovechar para hacer líneas de siembra directa entre las cuales intercalaremos los plantines.

Siembra directa

Las semillas grandes, fáciles de manejar y fuertes para germinar, se siembran directamente en el lugar donde crecerán. Es el caso del zapallo, zapallito, melón, maíz, poroto, acelga, espinaca y remolacha.

También algunas semillas pequeñas como la zanahoria, perejil, rabanito, escarola y lechuga, pueden sembrarse directamente.

Siembra en almácigos

La mayoría de las semillas chicas son más delicadas y deben tener cuidados especiales hasta colocarlas en el lugar definitivo: se siembran en almácigos. Así ocurre con el tomate, el pimiento, cebolla, repollo, coliflor, apio, lechuga, puerro y berenjena.

Los almácigos pueden hacerse con cajones de madera. Se coloca en ellos tierra gorda, bien refinada y se ubican sobre ladrillos en un lugar abrigado y con luz.

De esta manera podremos ir cuidando las plantitas a medida que crecen, aunque les falte agua y protegiéndolas del frío y del calor excesivo.

Cuando las plantas tengan 3 ó 4 hojas o el tallito alcance el grosor de un lápiz, estarán listas para ser transplantadas al lugar definitivo de cultivo.

Transplante

El transplante se hace cuando las plantas tienen tres o cuatro hojas, en el caso de lechugas, repollos, acelgas, coliflores, etc., y cuando el tallo llega al grosor de un lápiz, en el caso de los tomates, berenjenas, pimientos, cebollas y puerros.

Pasos a seguir

huerta-organica-practica.jpgRegamos bien el almácigo. Sacamos los plantines, de a uno ayudándonos con una cuchara. Marcamos una línea sobre el tablón (podemos usar estacas e hilo). Abrimos agujeros usando el plantador o un palo de madera. Regamos. Colocamos los plantines, evitando desprender la tierra de las raíces. Si tenemos abono compuesto, lo usamos para tapar los hoyos. Presionamos la tierra junto a la planta con ambas manos para que queden firmes y regamos alrededor de los plantines. Cubrimos la tierra con paja para proteger la tierra del sol y los golpes del agua de riego.

Profundidad del transplante:

En general se cubre con tierra a nivel del cuello de las plantas. En el caso del tomate, también puede enterrarse parte del tallo, ya que con el tiempo éste echa raíces.

Las asociaciones y rotaciones

Asociar los cultivos significa sembrar o plantar juntas aquellas plantas que, por uno u otro motivo, se complementan beneficiándose entre sí. Así producimos alimentos imitando modelos que se dan en la naturaleza, donde ciertas plantas crecen mejor estando en compañía de otras.

Sin embargo, como ocurre con las personas, no todas se llevan igualmente bien. Es por eso que debemos aprender a conocer las buenas y las malas compañeras entre los vegetales. Ejemplo: Plantas de raíz (remolacha, zanahoria) y verduras de hojas (lechuga, escarola, espinaca) que extraen nutrientes de distinta profundidad.

Algunas plantas repelen insectos mientras otras hospedan insectos benéficos. Ejemplos de este tipo de asociación son: puerro, cebolla con zanahoria; albahaca: con tomate y remolacha con repollo.

Las legumbres como habas, arvejas y porotos aportan fertilidad a la tierra. Son imprescindibles en la rotación si queremos obtener verduras en forma continua.

Conviene asociar plantas de diferentes especies en cada tablón porque:

  • Aprovechamos mejor el espacio.
  • Las plantas no compiten por nutrientes.
  • Se defienden mejor de las malezas.
  • Se logra un efecto protector frente a las plagas

De esta manera las rotaciones nos permiten:

  • Evitar enfermedades y plagas.
  • Conservar la fertilidad de la tierra.
  • Tener hortalizas durante todo el año.

Asociaciones favorables con aromáticas

Entre las asociaciones posibles, la experiencia llevada adelante por el Pro-huerta indica que para repeler el gusano de las coles y la mosca del repollo, la mejor opción es tomillo/repollo. Para repeler el gusano del repollo, eneldo/repollo, y para la polilla del tomate, tagetes/tomate.

Tagetes minuta controla nematodos a través de un efecto alelopático (sustancias producidas por la raíz que son incompatibles con el nematodo). Por último, la asociación mostaza/crucíferas regula el número de mariposas del repollo, por mayor actividad de avispas parásitas.

Cuidados principales de una huerta

En la huerta es preciso prestarle algunos cuidados que les son obvios, como ser carpidas, riegos, trasplantes, abonaduras, proteger del sol fuerte al suelo y plantas, podas y desbrotes, tutorados, etc. Son todas estas tareas que hay que realizar para lograr una producción adecuada.

Riego: Hacer riegos en la manera que haga falta, usando agua apta para tal fin, es decir con bajo contenido de sales. En verano se debe regar a la tardecita y en invierno al medio día y utilizando menos agua que la que utilizaríamos en verano.

Las formas de riego variará según de que cultivo se trate o eventualmente de la edad de los mismos, por ejemplo usaremos el riego tipo lluvia (aspersión) o inundando surcos (inmersión); este ejemplo es apto para el tomate.

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