Palabras que Definen a Una Generación

Discurso de la ceremonia de graduación para la clase 2009, a cargo de Paul Hawken

Universidad de Portland, 3 de Mayo de 2009

1928194513_f183bfec90.jpgCuando me invitaron a dar este discurso, me preguntaron si podía dar una charla breve que fuera “directa, simple, concisa, honesta, apasionada, cargada, escalofriante, extraordinaria y elegante”. ¡Madre mía, qué presión!

Pero empecemos por la parte extraordinaria. ¡Oigan, Egresados 2009! Van a tener que descifrar qué significa ser un ser humano en la Tierra en un momento en el que todos los sistemas vivos están en decadencia, y el ritmo de esa decadencia se está acelerando. Es una situación impresionante… pero ninguna ponencia revisada por colegas en los últimos treinta años puede refutar esa afirmación. Básicamente, la tierra necesita de un sistema operativo nuevo, ustedes son los programadores, y necesitamos este sistema dentro de pocas décadas.

Este planeta vino con un set de instrucciones operativas, pero pareciera que las traspapelamos. Las reglas importantes como “No contaminen el agua, el suelo ni el aire”, “No permitan que la tierra se superpueble” y “No toquen el termostato” se han quebrantado. Buckminster Fuller dijo que la nave Tierra estaba diseñada tan ingeniosamente que nadie tiene idea de que estamos sobre una nave, viajando por el universo a un millón de millas por hora, sin necesidad de usar cinturones de seguridad, con muchísimas habitaciones, y muy buena comida —pero todo eso está cambiando.

En el reverso del diploma que están por recibir hay una escritura invisible, y en caso de que no hayan traído jugo de limón para descifrarla, yo les puedo decir lo que dice: ERES BRILLANTE, Y LA TIERRA ESTÁ CONTRATANDO PERSONAL. La Tierra no podría pagar para mandar reclutadores ni limusinas a su escuela. Les envió lluvias, puestas de sol, cerezas maduras, jazmines que florecen de noche y a esas personas increíblemente atractivas con las que están saliendo. Dense una idea. Y éste es el trato: Olvídense de que la tarea de salvar al planeta no es posible en el tiempo requerido. Que no los disuadan aquellas personas que conocen lo que no es posible. Hagan lo que haya que hacer, y fíjense si era imposible cuando hayan terminado.

Cuando me preguntan si soy pesimista u optimista con respecto al futuro, mi respuesta es siempre la misma: Si miran los hechos científicos sobre lo que está sucediendo en la Tierra y no son pesimistas, es que no comprendieron la información. Pero si se encuentran con la gente que está trabajando para restaurar esta Tierra y la vida de los pobres y no son optimistas, es porque no tienen corazón. En el mundo, en todos lados, yo veo gente común y corriente dispuesta a afrontar la desesperación, el poder, y las ínfimas probabilidades para que se restaure en algún punto la apariencia de la gracia, la justicia y la belleza de este mundo. El poeta Adrienne Rich escribió: “Tanto se ha destruido que apuesto a aquellos que, era tras era, con perseverancia, sin ningún poder extraordinario, reconstruyen el mundo.” No podría haber una descripción mejor que ésta. La humanidad se está fusionando. Está reconstituyendo el mundo, y la acción se lleva a cabo en las aulas de las escuelas, en las granjas, en las selvas, en los pueblos, en las ciudades universitarias, en las empresas, en los campos de refugiados, en los desiertos, en las piscifactorías y en los barrios pobres.

Se están uniendo a una multitud de gente solidaria. Nadie sabe cuántos grupos ni cuántas organizaciones están trabajando en los asuntos principales de la actualidad: el cambio climático, la pobreza, la deforestación, la paz, el agua, el hambre, la conservación, los derechos humanos y muchos más. Este es el movimiento más importante que haya visto el mundo. En lugar de buscar dominar, el movimiento lucha por dispersar las concentraciones de poder. Al igual que las Mercy Corps, trabaja tras bambalinas y logra que se hagan los trabajos. Con lo grande que es, nadie conoce con exactitud su tamaño. Él proporciona esperanza, ayuda, y un propósito para billones de personas del mundo. Su peso reside en las ideas y no en la fuerza. Está conformado por docentes, niños, campesinos, empresarios, cantantes de rap, agricultores ecológicos, monjas, artistas, empleados del gobierno, pescadores, ingenieros, estudiantes, escritores incorregibles, musulmanes llorones, madres preocupadas, poetas, médicos sin fronteras, cristianos apenados, músicos callejeros, el presidente de los Estados Unidos de América y, como diría el escritor David James Duncan, el Creador, Aquel que nos ama a todos de un modo tan inmenso.

Hay una enseñanza rabínica que dice que si el mundo se está terminando y llega el Mesías, primero debes plantar un árbol y luego averiguar si la historia es verdadera. La inspiración no se cosecha de las letanías de lo que pueda sucedernos, ella reside en la buena disposición para restaurar, reparar, reconstruir, recuperar, volver a imaginar y reconsiderar. “Finalmente, un día supiste qué debías hacer, y comenzaste, aunque las voces a tu alrededor seguían gritándote sus malos consejos.” Esa es la descripción según Mary Oliver de cómo apartarse de lo profano en pro del sentimiento profundo de conexión con el mundo viviente.

Millones de personas trabajan en representación de extraños, aún si el noticiero vespertino trata de la muerte de extraños. Esta amabilidad hacia los extraños tiene orígenes religiosos, hasta míticos, y raíces muy específicas en el siglo XVIII. Los abolicionistas fueron los primeros en crear un movimiento nacional y global para defender los derechos de aquellos que no conocían. Hasta ese momento, ningún grupo se había quejado excepto en representación de sí mismo. Los fundadores de ese grupo fueron mayormente desconocidos - Granville Clark, Thomas Clarkson, Josiah Wedgwood- y a primera vista, su objetivo parecía ridículo. En esos tiempos, tres de cada cuatro personas eran esclavizadas. Esclavizarse los unos a los otros es lo que han hecho los seres humanos por muchísimo tiempo. Y el movimiento abolicionista fue recibido con incredulidad. Los voceros conservadores ridiculizaban a los otros acusándolos de liberales, progresistas, hacedores de buenas obras, entrometidos y activistas. Se les dijo que ellos iban a arruinar la economía y que iban a conducir a Inglaterra a la pobreza. Pero por primera vez en la historia un grupo de personas se organizaron para ayudar a personas que jamás llegarían a conocer, de quienes nunca irían a recibir un beneficio directo o indirecto. Y en la actualidad decenas de millones de personas hacen eso todos los días. Se los conoce como el mundo sin ánimos de lucro, la sociedad civil, las escuelas, la capacidad emprendedora social, las organizaciones no gubernamentales, el mundo de las compañías que sitúan la justicia social y ambiental en la cima de sus objetivos estratégicos. El alcance y la escala de este esfuerzo no tienen precedentes en la historia.

El mundo viviente no está “allá” en algún lugar, sino en tu corazón. ¿Qué sabemos acerca de la vida? De acuerdo a Janine Benyus, la vida crea las condiciones que son propicias para la vida. No puedo pensar en un lema mejor para la economía futura. Tenemos miles de millones de casas abandonadas sin gente, y miles de millones de personas abandonadas sin hogares. Tenemos banqueros en la ruina aconsejando a reguladores en la ruina acerca de cómo salvar inversiones en la ruina. Piensa en esto: Somos la única especie en el planeta que no está empleada en su totalidad. Brillante. Tenemos una economía que nos dice que cuesta menos destruir a la Tierra en tiempo real que renovarla, restaurarla, y mantenerla. Puedes imprimir dinero para sacar de apuro a un banco pero no puedes imprimir vida para sacar de apuro al planeta. En el presente estamos robando el futuro, vendiéndolo en el presente, y considerándolo un producto bruto interno. Podemos con la misma facilidad tener una economía que se base en curar el futuro en lugar de robarlo. Podemos tanto crear recursos para el futuro o tomar los recursos del futuro. A uno se lo llama restauración y a lo otro explotación. Y cuando explotamos a la Tierra, explotamos a la gente, y causamos un sufrimiento inenarrable. Trabajar para la Tierra no es una manera de hacerse rico, sino un modo de ser rico.

La primera célula viviente surgió hace alrededor de 40 millones de siglos, y sus descendientes directos están en todos nuestros torrentes sanguíneos. En este mismísimo segundo estás respirando moléculas que, literalmente, fueron inhaladas por Moisés, la Madre Teresa y Bono. Estamos inmensamente interconectados. Nuestros destinos son inseparables. Estamos aquí porque el sueño de cada célula es convertirse en dos células. En cada uno de nosotros hay cuatro millones de células, el 90 por ciento de las cuales no son células humanas. Tu cuerpo es una comunidad, y sin esos otros microorganismos perecerías en pocas horas. Cada célula humana tiene 400 billones de moléculas que conducen millones de procesos entre trillones de átomos. La actividad celular total en un cuerpo humano es asombrosa: un septillón de acciones ocurriendo a la vez, un uno seguido por 24 ceros. En un milisegundo, nuestro cuerpo realizó diez veces más procesos que las estrellas que existen en el universo; exactamente lo que Charles Darwin predijo cuando dijo que la ciencia descubriría que cada ser humano era un “pequeño universo, formado como anfitrión de organismos que se auto propagan, inconcebiblemente pequeños y tan numerosos como las estrellas del cielo”.

Entonces tengo dos preguntas para ustedes: Primero, ¿pueden sentir sus cuerpos? Deténganse por un momento. Sientan sus cuerpos. Un septillón de actividades están ocurriendo simultáneamente, y sus cuerpo hacen eso tan bien que pueden ignorarlo, y en su lugar preguntarse cuándo terminará este discurso. Segunda pregunta: ¿Quién está a cargo de sus cuerpos? ¿Quién está dirigiendo esas moléculas? Con suerte, no un partido político. La vida está creando las oportunidades propicias para la vida dentro de ustedes, al igual que en toda la naturaleza. Lo que quiero que se imaginen es que la humanidad está manifestando colectivamente una sabiduría profunda innata al unirse para curar las heridas y los insultos del pasado.

Ralph Waldo Emerson una vez preguntó qué haríamos si las estrellas salieran una vez cada mil años. Nadie podría dormir esa noche, por supuesto. El mundo se volvería religioso repentinamente. Estaríamos estáticos, locos de alegría, muy entusiastas por la gloria de Dios. En vez de ello, las estrellas salen cada noche, y nosotros miramos televisión.

Este tiempo extraordinario en el que somos concientes el uno del otro a nivel global y de los peligros múltiples que amenazan a la civilización nunca han sucedido, ni en mil ni en diez mil años. Cada uno de nosotros es tan hermoso y complejo como todas las estrellas en el universo. Hemos hecho cosas maravillosas y nos hemos desviado mucho del camino en términos de hacerle honor a la creación. Ustedes se están graduando en el desafío más sorprendente y pasmoso que se le haya legado jamás a cualquier generación. Las generaciones previas fallaron. No se quedaron toda la noche despiertos. Se distrajeron y perdieron de vista el hecho de que la vida es un milagro en cualquier momento de nuestra existencia. La naturaleza te pide que estés de su lado. No podrías pedir tener un jefe mejor que ese. La persona menos realista del mundo es la cínica, y no la soñadora. El optimismo tiene sentido sólo cuando ya no tiene sentido ser optimista. Este es su siglo. Tómenlo y corran como si sus vidas dependieran de ello.

Pueden leer más acerca de Paul Hawken en su sitio web. Pueden conocerlo por sus publicaciones recientes Blessed Unrest: How the Largest Movement in the World Came into Being y Why No One Saw It Coming. De acuerdo a Culture Change, fue presentado por el presidente de la Universidad Father Bill Beauchamp, C.S.C., cuando dio este discurso en mayo, con un doctorado de honor en literatura humanitaria.

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