Mayor y mejor producción con la agricultura ecológica

La agricultura orgánica tiene potencial para suministrar suficientes alimentos sin los impactos ambientales negativos de la agricultura convencional, afirma en esta columna la investigadora Lim Li Ching.

PNUMA- Aunque pocos cuestionan que la agricultura ecológica sea mejor para el ambiente y la gente, hay temor a su presunta insuficiencia productiva.

Recientes estudios muestran que los rendimientos de la agricultura ecológica son en general comparables a los de la convencional en países desarrollados y significativamente más altos en regiones en desarrollo, en especial donde las inversiones son bajas, como África.

Un estudio mundial con datos de 293 ejemplos (Catherine Badgley, 2007) halló que la diferencia de rendimientos de la agricultura orgánica (que no utiliza productos agroquímicos) con la no orgánica era de poco menos de 1,0 en el mundo desarrollado pero de más de 1,0 en los países en desarrollo.

En promedio, sistemas orgánicos en naciones ricas llegan a 92 por ciento del rendimiento de los convencionales, mientras en países en desarrollo, agricultores orgánicos producen 80 por ciento más que los tradicionales.

Los investigadores estimaron que hipotéticamente los métodos orgánicos podrían producir suficientes alimentos, sobre una base global por persona, para mantener a la población mundial y quizás a una mayor, sin agregar más tierras a la producción.

Los datos sugieren que siembras protección con leguminosas pueden fijar suficiente nitrógeno en el suelo como los fertilizantes sintéticos en uso.

En una evaluación de 286 proyectos en 57 países, se encontró que los agricultores aumentaron su productividad en un promedio de 79 por ciento al adoptar una serie de prácticas, como el manejo integrado de plagas y nutrientes, los cultivos de conservación del suelo, la agroforestación, la recolección de agua en tierras secas, y la integración de ganadería y acuicultura en los sistemas agrícolas.

Esas prácticas también redujeron efectos adversos sobre el ambiente y aportaron beneficios, como la mitigación del cambio climático, evidenciados en un más eficiente uso del agua, absorción de carbono y menor uso de pesticidas.

Otros datos parciales muestran que:

--El promedio de producción de alimentos aumentó 73 por ciento para 4.042.000 pequeños agricultores de cereales y tubérculos en 3,6 millones de hectáreas.

--La producción de alimentos se incrementó en 150 por ciento para 146.000 cultivadores de 542.000 hectáreas de tubérculos (papas, boniato, mandioca).

--La producción total se elevó en 46 por ciento en haciendas agrícolas de mayor tamaño en América Latina.

--En África, el incremento del rendimiento medio de las cosechas fue más alto que el promedio de 79 por ciento, fue de 116 por ciento para todos los proyectos estudiados de producción orgánica en el continente y de 128 por ciento en el este de África.

Los estudios sobre producción de alimentos con métodos orgánicos muestran incrementos en la productividad por hectárea, lo que desmiente la creencia de que la agricultura orgánica no puede hacer crecer la productividad agrícola.

Datos de 2002, 2003 y 2004 del Proyecto Tigray (Etiopía), en curso desde 1996 mostraron que, en promedio, las tierras fertilizadas con compost (humus obtenido por descomposición de residuos orgánicos) dieron rendimientos muy superiores a las tratadas con abonos químicos.

En Honduras y Guatemala, 45.000 familias han casi quintuplicado los rendimientos mediante el uso de abonos verdes y de estiércol animal, cultivos de cobertura del suelo, franjas filtro de hierbas, para capturar potenciales contaminantes y labranza entre hileras.

Agricultores de las difíciles regiones montañosas de Perú, Bolivia y Ecuador triplicaron los rendimientos de la papa, sobre todo con abonos verdes.

En Brasil, el uso de abonos verdes y de siembras de protección incrementó el rendimiento del maíz entre 20 y 250 por ciento, mientras en Perú, la restauración de las terrazas de cultivo precolombinas llevó a aumentos de 150 por ciento en cosechas en el Altiplano.

En Honduras, prácticas de conservación del suelo y fertilizantes orgánicos han triplicado o cuadruplicado los rendimientos. En Cuba, con más de 7.000 huertas orgánicas urbanas, la producción saltó de 1,5 kilogramos a casi 20 por metro cuadrado.

En Asia, el riego compartido en Filipinas elevó el rendimiento de los arrozales en cerca de 20 por ciento.

Asimismo, se informó de aumentos de 175 por ciento en granjas de Nepal que adoptaron prácticas agroecológicas, mientras en Pakistán los rendimientos de mango y cítricos subieron entre 150 y 200 por ciento gracias a técnicas como la cobertura de las plantas con residuos vegetales, la siembra directa y el uso de compost, entre otras.

La Evaluación Internacional del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD), un estudio de tres años publicado en 2008, sostuvo que se necesita profundizar en la investigación y la puesta en práctica de técnicas agroecológicas para enfrentar los problemas ambientales y elevar la productividad.

Además, los enfoques ecológicos permiten mejorar la producción local de alimentos con bajos costos, técnicas e insumos accesibles y libres de daño ambiental.

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