Los Alimentos Orgánicos Mejoran Notablemente las Funciones Cerebrales (Parte 5)

Dos preguntas, dos respuestas

El doctor Abelardo Gatica Baudo despeja algunas dudas con respecto a la salud relacionada con la alimentación. Dos respuestas útiles para conocer más sobre lo que comemos.

1. Según la enfermedad que presente una persona, ¿qué productos orgánicos se les recomienda consumir?

“Este es un ítem muy vasto. Claro que como ejemplo puedo citar que en casos de eccemas son más convenientes ciertos cereales como la cebada perlada y el mijo orgánicos, ya que contienen una excelente proporción de sílice, un mineral esencial para la salud de la piel. O en el caso de pacientes con psoriasis, donde les indico una alimentación hepatoprotectora, recomendándoles verduras orgánicas (zapallo, zanahorias, batatas), además de leche de almendras, arroz integral yamaní, polenta, quinoa, amaranto, como así también manzanas y uvas, todas orgánicas”, explicó.

2. ¿Cuáles son los productos más perjudiciales para la salud, dentro de los que regularmente consumimos en la Argentina y el mundo? ¿Por qué?

“Es realmente increíble cómo en tan pocas décadas se ha modificado el perfil de consumo mundial. Todo ello estimulado por un marketing muy inteligentemente orquestado por las más grandes firmas dedicadas a comercializar alimentos que, sin piedad, han logrado su cometido: es decir, que seamos cada vez más dependientes de este tipo de alimentos denominados ‘larga vida’, que para mí son ideales para aquellos que desean acortar su vida. Pues un alimento que desde su origen ya está muerto jamás puede proporcionarnos salud, vida y vitalidad. Esto lo podemos razonar sencillamente ya que instintivamente siempre que vamos a adquirir algún alimento buscamos que la carne o el pescado o las frutas y/o verduras sean lo más frescas posibles”, explicó el doctor; y finalizó: “En Argentina, el consumo desmesurado de panes y bollería en general, elaborados con harinas blancas refinadas donde ya no les queda prácticamente ningún principio nutritivo, sumado a los efectos deletéreos de los mejoradores y productos anti-moho en los panes envasados; las golosinas de todos los colores imaginables, las carnes de animales criados en establecimientos donde se usan grandes cantidades de hormonas, antibióticos y otros productos antinaturales para el engorde. También los tristemente famosos cubitos para caldos, fiambres, enlatados, mayonesas y una lista interminable de sustancias (no alimentos, porque no alimentan) larga vida”.

Sobre este artículo