Los 10 Mandamientos del Decrecimiento

alimentos.jpgHagan lo que hagan el Sistema, las grandes empresas, los medios, los estados, las instituciones internacionales, los ejércitos… nosotros podemos responder con democracia directa: formas de vida y de consumo que esquivan la globalización y el desarrollo económico.

1. Alimentación. Consuman todos los productos silvestres que puedan y recójanlos ustedes mismos con métodos conservacionistas. Consuman todos los productos autoproducidos que puedan. Procuren que los alimentos sean biológicos, locales, artesanales… Si no tienen huerto ni posibilidad de ello, súmense a una cooperativa, planten en la terraza de casa, protejan el pequeño comercio y las redes locales, compren directamente a los quinteros y granjeros. Si pueden, háganse el yogur, el pan, los pasteles… Rechacen los productos de grandes marcas convencionales, la modificación genética, los alimentos muy publicitados en TV, la comida basura… Agradezcan los alimentos que comen cada día. Disminuyan todo lo que puedan la ingesta de proteína animal, muy cara ecológicamente hablando. Consuman productos de temporada. Cocinen a fuego lento. Huyan de la comida precocinada. Conserven y protejan las recetas, las variedades y las tradiciones locales. En la India védica, el cocinero tenía un estatus tan alto, casi, como el de un brahman o el de un doctor.

2. Sociedad. Mantengan unida su familia. Tejan alianzas con los vecinos, con los demás padres de la escuela de sus hijos, con los compañeros del trabajo, con toda la comunidad y, especialmente, con los familiares más cercanos y lejanos y con sus amigos. Súmense a cooperativas, redes de consumo local… Protejan el pequeño comercio y las economías locales, los artesanos y los granjeros locales. Promocionen el tipo de sociedad cordial, sencilla. Es ecológica, saludable y proporciona buen humor.

3. Energía. Ahorren toda la energía posible. Reciclen energía. Procuren un uso eficiente de la energía. Sáquenle el mayor provecho a la energía utilizada. Consuman, en la medida de sus posibilidades, energía que proceda de fuentes renovables. Inviertan en fuentes energéticas renovables. Difundan las fuentes energéticas renovables en su trabajo, en el hogar, en los centros de estudios.

4. Cultura. Huyan de la homogeneización cultural global y del imperio anglosajón (y de cualquier otro imperio). Sean creativos, participativos. No sean meros espectadores pasivos. Protejan las culturas autóctonas, las lenguas locales, la cultura rural, los hechos culturales diferenciadores de cada enclave (sea rural o urbano)… Protejan las raíces, el pasado, la diferencia, la biodiversidad cultural… sin fanatismos. Protejan a los creadores locales y a las pequeñas industrias culturales de cada zona. Desprecien la clonación cultural, estéril y de mal gusto. Dalí dijo: “Sólo lo ultralocal puede llegar a ser universal”. La cultura local, el arte en familia, las tradiciones propias… fomentan la identidad. Sin identidad y sin respeto por el pretérito propio (ojo, no confundir con las mentes cerradas), nadie es nada. Respeten las culturas orales. Desconfíen de los sistemas culturales verticales. Recuerden que de la universidad han salido millones y millones de personas que han atentado contra el hombre y la Naturaleza (y algunos estudiosos honrados).

5. Dinero y consumo. Desprecien la usura. Desprecien la especulación. Procuren no utilizar dinero electrónico. Fomenten el precio justo, el trueque, el intercambio, las monedas alternativas, los productos verdes… Desprecien el pago a destiempo. Si el dinero les sobra, por la razón que sea, compártanlo: una vez satisfechas las necesidades personales, lo que no se da… se pierde. Eviten el consumo superfluo, compulsivo, innecesario. Esto evita despilfarro energético, creación de residuos, la perpetuación del Sistema. Que su consumo tenga siempre en cuenta criterios medioambientales, sociales, éticos.

6. Trabajo. Procuren que su trabajo sea lícito. Es decir, que suponga el mínimo impacto posible en la Naturaleza y que tampoco conlleve maltrato o desprecio de otros seres vivos, incluido el ser humano. Procuren que sea un puesto de trabajo lo más verde posible. Procuren, también, que conlleve que tengan tiempo libre suficiente para progresar espiritualmente, emocionalmente… y para dedicarlo a la familia y a las actividades que crean conveniente, sean artísticas, sociales… Huyan de los trabajos que fomentan la usura y la especulación, el comercio deshonesto, el despilfarro y el consumo compulsivo, el engaño al consumidor, la globalización… Los trabajos artesanales, locales, de escala humana, son trabajos que fomentan la economía. Si están en relación con la agricultura biológica, las energías renovables, la relocalización de la economía, la salud natural, la unión de la comunidad… mejor. Que su trabajo no ponga nunca en peligro la existencia de las generaciones futuras.

7. Salud. La salud es equilibrio. Tengan una dieta saludable, hábitos sanos, un trabajo saludable, una casa sana, huyan del estrés y de todas las situaciones que provocan confusión mental y problemas innecesarios. Estudien las formas de salud tradicionales, ya que les serán muy útiles. Autogestionen su salud y la de su familia hasta donde les sea posible. Comprendan el mundo de la salud como un todo holístico, que incluye la dieta, los hechos medioambientales, el lugar de residencia, el trabajo, el mundo espiritual, la familia… Huyan de todo tipo de agresiones. La medicina alopática puede tener cosas buenas, de las que se puede echar mano en un momento determinado, como los diagnósticos, por ejemplo.

8. Política. La política actual, en general, salvo muy raras excepciones, todo el sistema político… vive en las antípodas del decrecimiento económico. Hay partidos más o menos sensibles a los problemas medioambientales y/o sociales, pero, en su mayoría, no se atreven a cuestionar el modelo actual de desarrollo económico. A lo sumo, hablan de un crecimiento sostenible. Pero el problema es que el crecimiento y la sostenibilidad son, como todos sabemos, incompatibles. La única vía posible de alternativa es el biorregionalismo, que poco tiene que ver con los partidos nacionalistas al uso, porque el biorregionalismo conlleva una descentralización absoluta y radical. La fórmula tendría más que ver con un mundo organizado en base a pequeñas comarcas autogestionadas que con los sistemas nacionalistas convencionales.

9. Tecnología. La tecnología no es neutral. La tecnología apuesta por el desarrollo económico y la dictadura tecnocientífica. La tecnología y la ciencia han creado una nueva religión, cuyos dogmas son “enchufados” a la población a través de los medios de comunicación de masas. Evidentemente, en la actualidad, en un lugar como España, sería muy difícil volver a ser cazadores-recolectores y vivir completamente de espaldas a la sociedad tecnológica. Sin embargo, sí hay diferentes estadios de integración en el mundo tecnológico. Con determinados hábitos de consumo, de vida, con determinadas elecciones diarias, podemos sabotear el mundo tecnológico y las empresas, los estados, los ejércitos, las máquinas que se encuentran detrás de ellos. Por un lado, sin llegar a posiciones de ludismos radicales, es conveniente vivir lo más alejado del sistema tecnológico, que es destructor de la Naturaleza y de la sociedad humana. Y, por otro lado, conviene fomentar las tecnologías más artesanales, de escala humana, sometidas a un control social, fácil, asequible y directo. Sin necesidad de llegar a convertirnos en amish, es posible encaminar nuestra vida hacia formas de vivir menos adictas al mundo tecnológico. O, al menos, a la parte más demencial y aberrante del universo tecnológico actual.

10. Espiritualidad. El futuro será espiritual o, simplemente, no habrá futuro. El estudio de las confesiones tradicionales que han vivido en Gaia nos puede servir de inspiración. Este gran cambio de paradigma que conlleva el decrecimiento económico sólo es posible en el marco de un cambio de paradigma holístico mucho más profundo, que incluya el mundo espiritual. Contener los deseos y los apegos consumistas, si hablamos de miles de millones de personas, es imposible hacerlo sin tener en cuenta la sabiduría que emana de los libros sagrados y de las culturas orales de las diferentes tradiciones del mundo (ojo, no confundáis la Tradición Primordial con gurus de rebajas, ni con las jerarquías eclesiásticas más apegadas a las formas que a las esencias, ni con tradiciones populares aberrantes que no fueron jamás recomendadas por ningún hombre o mujer santos). Cada tradición, o cada maestrillo, tienen su librillo. Ahí hay claves que necesitamos comprender y, luego, asimilar, para dar pasos hacia una sociedad digna, justa, libre y bella y en armonía con la Naturaleza y el Cosmos. Nota importante: una vida de bajo consumo no lleva consigo, necesariamente, una vida de vacío espiritual y emocional sino que, al contrario, la vida sencilla conduce, o puede conducir, a una vida más intensa en lo espiritual, de la misma manera que, en buena medida, el consumo compulsivo tiene por objetivo llenar el vacío espiritual de la sociedad contemporánea.

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