Llegan a Chile temporeros importados y gratuitos

Organización internacional coordina intercambio de trabajo por comida alojamiento. Hay muchos interesados por venir al país, pero faltan campos inscritos para recibirlos.

¿Extranjeros trabajando de temporeros en Chile y gratis? Sí, tal como lo oye. Y esto no es una movida más del ingenio del chileno. Es WWOOF –Willing Working On Organic Farm, "trabajar en granjas orgánicas" en castellano-, una red de voluntarios, jóvenes de entre 20 y 30 años, en su mayoría con estudios universitarios, que trabajan a cambio de comida y alojamiento.

"El ánimo de WWOOF es intercambiar. El dueño del campo no paga a los voluntarios por su trabajo y éstos no pagan por su alojamiento. El extranjero conoce la cultura, aprende de agricultura orgánica y aporta con su labor y cultura", explica Gastón Fernández, ex woofer y encargado de la red en Chile.

Aunque acá la experiencia comenzó hace alrededor de 6 años, todavía son pocas las personas que se inscriben para recibir woofers, básicamente por desconocimiento.

Matías Doggenweiler es dueño de una pequeña granja orgánica ubicada a 30 kilómetros de Puerto Montt. Conoció a los woofers 5 años atrás, cuando uno de ellos le hizo dedo. Se quedó en su campo y le gustó. Doggenweiler comenzó a recibir gente, gracias a la promoción de boca en boca."Las personas que vienen son estudiantes o recién egresados con onda medioambientalista. Hay literatos, cientistas políticos, se quedan hasta 3 meses", explica Matías.

El promedio de estadía es de tres semanas, pero es habitual que les termine gustando y la extiendan.

"Se establecen lazos de amistad. Lo que más les gusta es poder vivir como una familia chilena, poder recorrer", señala Matías Doggenweiler.

Todavía no hay registros oficiales de cuántos woofers vienen a Chile cada año, aunque recientemente el número aumentó porque las páginas woofers con indicaciones que señalaban a Chile como destino también lo hicieron.

"Hace dos años venían alrededor de 10 al año, ahora estoy recibiendo a dos woofers diarios", señala Gastón Fernández.

Lo que les atrae de Chile son el idioma y las posibilidades de poder quedarse a trabajar. Le pasó a Camille Cumte, un francés, profesor de biología, que hace dos años estuvo 5 meses como temporero en Chile. Volvió a su tierra natal, pero en septiembre pasado regresó al sur chileno, ahora a trabajar en lo suyo.

"Desde niño quise venir a Chile, por eso pensé en venir como woofer, claro que había sólo 4 campos que recibían. Me gustó y volví pero a trabajar como profesor", explica Camille y cuenta que para venirse escribió a colegios de México, Brasil, Argentina y Perú vinculados a la cultura francesa pero solo la Alianza Francesa de Concepción le contestó.

"Así que me vine para acá de nuevo", explica.

¿Cuánto se quedará?

"Para siempre si encuentro una chilena que me quiera", señala.

¿Cómo se hace?

Aunque el método más efectivo es meterse a la página de WWOOF e inscribirse en el predio del lugar que más acomode, en Chile no hay página web y los campos inscritos para acoger son superados por la demanda de los extranjeros que quieren venir.

"Todavía son pocos los predios que reciben woofers, falta gente que se inscriba. Los interesados pueden acceder a la página internacional, www.wwoofinternational.org, solicitando la lista de campos disponibles y ellos mismos se contactan con las que les interesan o aceptan. El trato es libre entre voluntario y hospedante', explica Gastón Fernández.

 

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