Las Huertas Orgánicas Ganan Terreno

Programa_de_Agricultura_Urbana.jpgNada calza más con la onda naturista de consumir vegetales libres de agroquímicos como los se producen en las huertas del Programa de Agricultura Urbana. “Todo lo que producimos es orgánico”, dice Liliana (32), huertera que conoce con qué combatir los hongos, la cochinilla o los ácaros que atacan los vegetales sin usar tóxicos. El uso de “técnicas limpias” se perfila como una gran fortaleza entre los huerteros de Rosario para aprovechar el crecimiento en la demanda de producción orgánica. Por eso la meta para este fin de año es incrementar la producción en un 20%.

Con este espíritu, las familias de productores que participan del programa municipal marcharon ayer por el centro con coloridos disfraces que representan su actividad invitaron a sumarse a la Semana de la Agricultura Urbana.

Para el director del Programa de Agricultura Urbana, Antonio Lattuca, “aumenta la demanda de productos libres de agroquímicos” y lo que antes era una opción “vinculada a la mejora de la salud y de grupos naturistas” hoy se extiende a una “población mucho más amplia”.

Para el funcionario, la demanda de productos orgánicos se popularizó por “el crecimiento de la conciencia ambiental ligado al cambio climático y la necesidad de mejorar la calidad de vida”. Esa tendencia no sólo se ve entre consumidores domésticos, sino también “en restaurantes y dietéticas”. Los chefs son otros que demandan cada vez más “especias y verduras gourmet libres de agroquímicos”.

Como esa demanda va creciendo, el programa se va trazando metas más ambiciosas como elevar la producción un 20% para fin de año y alcanzar 180.000 kilos de verduras y 2.000 de aromáticas en 19 hectáreas que trabajarán 250 huerteros (hay otros 500, pero producen sólo a escala familiar).

Lo que se cosecha en esas huertas se vende en el lugar o en las seis ferias que funcionan en la ciudad: lunes y miércoles en plaza San Martín; jueves en los centros de distrito Sur y Sudoeste, y viernes en las plazas López y Alberdi. También llenan unos 120 bolsones que se reparten todas las semanas.

Esos productos están libres de agrotóxicos. ¿Pero qué hacen los huerteros cuando se apestan? “Fertilizamos y curamos con lo que nos da la naturaleza”, explica Liliana, desde el puesto de plaza San Martín donde vende lo que cultiva en una parcela familiar del Hogar Español (Uriburu y Avellaneda). Como ejemplos cita al “purín” (control de plagas y multiplicador de nutrientes que se prepara con agua, estiércol, hierbas y residuos vegetales) y el compost (abono orgánico).

En el parque huerta Hogar Español, cuenta Liliana, se trabaja grupalmente pero los ingresos son individuales. En su caso, lo que gana gracias al trabajo que hace con su esposo y suegro —y que vende en cuatro ferias— le alcanza para vivir. A ello le suma la venta de un bolsón de verduras de estación, “fresquitas y libres de agroquímicos” como calabaza, camote, papa, zanahoria, puerro, remolacha, acelga, lechuga y radicheta. Otros que viven de la venta de verdura orgánica son Remigio (76) y Demesio (65), huerteros del Hogar Español y Nuevo Alberdi respectivamente. Ambos tienen experiencia previa a este plan: uno porque desde chico tuvo que sembrar en la quinta para que algo de verdura llegara a la mesa familiar y el otro porque pese a trabajar en la construcción siempre cultivó vegetales en el patio de su casa.

Por ello saben lidiar con los “bichos” que se ensañan con algunos productos de sus huertas. Los más frágiles, la rúcula y la acelga, y en verano, el zapallito y el tomate. Entre quienes se acercan a sus puestos están quienes compran al paso, pero también los que buscan alimentos que cuiden tanto su salud como el equilibrio ambiental.

Sobre este artículo