La Yerba Mate Orgánica Sale a Explorar el Globo

yerbamatetransportada.jpg Resulta prioritario destacar en este artículo que el denominado boom de la yerba mate puertas afuera de la República Argentina responde a un factor auspicioso: la producción orgánica. En este caso, el rubro a desglosar es el del brebaje emblema de millones de seres humanos habitantes del cono sur sudamericano.

Ya no es novedad la prosperidad que ha provocado el consumo de yerba mate orgánica. Esta es elaborada por un sistema único de secado, con flujo de aire caliente, producido por el calor indirecto de una caldera. A partir de este método, se obtiene un producto libre de humo, de sabor suave y delicado aroma.

Otra palmada de ánimo para la ecología significa el esfuerzo ininterrumpido para lograr envases menos nocivos para el medio ambiente. Bajo el nombre de “Aplicación de recubrimientos biodegradables en envases destinados a yerba mate orgánica”, un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones, trabaja en un innovador proyecto que recientemente fue seleccionado por el Comité Ejecutivo de Desarrollo e Innovación Tecnológica (CEDIT). Explicaron que en la actualidad, la yerba orgánica se envasa en papeles simples o en alguna combinación de papeles multilaminados, mejorando de esta forma el aspecto y la barrera al pasaje de gases y de humedad. Que es en definitiva, una combinación (laminado) de papel común de un plástico como polipropileno, poliéster o algún otro polímero derivado del petróleo. “De esta manera, el producto adquiere una apariencia más bonita para el márketing y de alguna forma se protege al producto. Pero éstos elementos no se podrían utilizar porque son materiales derivados del petróleo, porque no son reciclables y son materiales con una vía de deterioro muy largos y que afectan al ambiente”, comentó uno de los investigadores. “Por ello –siguió-, estamos tratando de adaptar trabajos biodegradables que ya están desarrollados en otros productos a la yerba mate orgánica. Además de buscar la protección del producto y que haya materiales económicos”. En ese sentido explicó que “se tratará de usar materiales derivados del maíz o ‘ácido polilácticos’, materiales que vienen de fuentes renovables”. “Lo que vamos a hacer es lograr un sistema más económico de caucho y usar el papel como material básico y darle a ese papel con ese cubrimiento la propiedad de resistencia o de barrera al pasaje de agua que necesitamos para la yerba”, sostuvo.

Mercados extranjeros totalmente impensados e improbables pocos años atrás han surgido para deleite de los yerbateros nacionales, en su gran mayoría establecidos en Corrientes y Misiones. La primera operación en Alemania fue concretada por los fabricantes de la marca Santo Amaro y desde hace diez años sus dueños vienen trabajando para alcanzar niveles óptimos que permitan acceder con yerba mate misionera a la exigente demanda. En un futuro inmediato, la empresa piensa penetrar en el mercado uruguayo, que tiene una población tradicionalmente matera que consume un promedio de siete kilogramos de yerba mate por habitante en el año. Además se enviarán muestras a otros mercados de Europa, a Japón y a Siria. Este país de Medio Oriente es el principal importador de la yerba que se cultiva en las provincias argentinas anteriormente citadas. Por su parte, Japón ha acaparado la atención de varios productores. El archipiélago asiático tiene un marcado interés en la producción orgánica. Hacia ese nicho apuntó la Cooperativa Agrícola de Ruiz de Montoya que desde el año pasado envía yerba mate en saquito elaborada sin la utilización de agroquímicos. La entidad comercializa el producto por medio de Atree Inc., una empresa de distribución de alimentos que además posee servicios que se brindan a cadenas de hoteles y confiterías en todos los puntos del país del Sol Naciente. Otros de los mercados emergentes para esta ultrasana variedad de yerba mate son Australia, Suecia, y cada vez con más fuerza Chile, Brasil y Los Estados Unidos.

Basta con repasar algunos números y estadísticas resultantes de este fenómeno "orgayerbánico" a lo largo y ancho de todo el globo terráqueo para sorprendernos gratamente y ponernos un poco al tanto de la situación. Por ejemplo Siria, en los primeros 11 meses de 2007 realizó compras por US$ 14 millones, el equivalente al 58% de la facturación total por exportaciones. Los volúmenes vendidos afuera de Argentina de la variedad orgánica entre los años 2000 y 2006 promediaron las 40,3 toneladas. La variación interanual 2004 – 2005 registró un incremento de 272 por ciento, pasando de envíos de 28 toneladas a embarques de 104,3 toneladas. Durante el año 2006 se colocaron en mercados externos 29 por ciento menos de toneladas que durante el año 2005. A pesar de ello, la tendencia general del período analizado es positiva, según refiere un informe de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación (Sagpya). El estudio agrega que los Estados Unidos se ha posicionado como el mayor mercado destino de yerba orgánica en seis de los siete años considerados. Sólo en el año 2004 se ubicó en segundo lugar, superado por Alemania. Reino Unido se ha comportado en forma errática: ha comprado año por medio. El país oceánico de los canguros y los koalas se ubicó como tercer destino en 2004, en tanto que la tierra nórdica de los Premios Nobel tuvo una participación significativa entre los años 2001-2003, para reaparecer tímidamente como mercado destino en 2005 y 2006. Fronteras adentro, en los primeros 11 meses de 2007, el volúmen ofertado en las góndolas fue un 2% superior al registrado durante igual período del año anterior, según datos del Instituto Nacional de Yerba Mate. Aunque donde se dio un mayor crecimiento fue en la yerba en saquitos, que creció un 33% y llegó a las 3803 toneladas.

Si fuese decisivo hallar los verdaderos motivos del boom de la yerba mate orgánica, podrían arrojarse ciertas teorías al respecto. Una de ellas expone que en Europa existen dos mercados para la mítica hierba guaraní, abundante en las inmediaciones de las Cataratas del Iguazú: 1) el de la nostalgia -argentinos y uruguayos emigrados que conservan el hábito- y 2) el de las casas dietéticas y locales de infusiones. Es que el producto tiene condiciones excepcionales para este nicho: cuenta con más propiedades medicinales que el famoso té verde chino, reduce el colesterol y da energía. Detrás de esta segunda hipótesis (la de los productos fusionados con o derivados de la y.m.o.) se alinean las declaraciones de un empresario argentino, quien por su parte, se encuentra ligado más específicamente al mercado norteamericano. Milton Kraus, director de la firma que lleva el apellido de su familia, manifestó: "Exportamos a Estados Unidos desde 2001 y algunos de nuestros clientes están desarrollando nuevos productos a base de mate orgánico. Pixie Maté, por ejemplo, hace unas bebidas de concentrado de yerba mate orgánica [estilo capuchino] con mezcla de especies y algunas hierbas exóticas para prepararlo con leche. Y Mateveza es la primera cerveza hecha con nuestra yerba orgánica en Estados Unidos, donde hay otras compañías interesadas en sumarse". No obstante, he aquí una nueva agradable rareza en el asunto. Kraus luego agregó: "Producimos el primer licor de yerba mate orgánica de la Argentina con nuestra propia marca". Declaraciones asombrosas que ilustran como la Ilex Paraguariensis se halla hoy en día imantando la atención y el fanatismo de millones de hombres y mujeres alrededor del planeta.

Finalmente cabe destacar que el boom "orgayerbánico" forma parte del macroproceso sustentable de producción agrícola orgánica. Es decir, tan solo constituye una categoría más dentro de la ecléctica gama de productos orgánicos. En este sentido, durante el año 2007 este mercado cruzó la barrera de los 100.000 millones de dólares por año. Mientras que la superficie cultivada en la Argentina en diversos rubros, ya supera ampliamente las 350.000 hectáreas, con un crecimiento anual del 181 por ciento. Por consiguiente, si focalizamos nuevamente en la yerba mate orgánica, se podría concluir que nos encontramos ante circunstancias más que alentadoras para quienes viven de la yerba mate y, sobre todo, para quienes se desviven por la yerba mate.

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