La EPM Aplicará el Herbicida 2,4-D en el Embalse Porce II, para Controlar el “Buchón de Agua”

Embalse_Porce_II_Buchones_de_agua.jpg¿Sabías que nuestra "querida" EPM aplicará el herbicida 2,4-D en el Embalse Porce II, para controlar el “Buchón de Agua”? ¿Sabías que este herbicida es una de las bases químicas del agente naranja, el 2,4-D amina, tan conocido por el pueblo vietnamita cuando el ejercito estadounidense lo rociaba sobre sus campos para dejarlos sin protección natural Y sin ALIMENTOS? Éste ha generado, desde la terminación de la guerra, por allá en el año 1975, cientos de miles de MALFORMACIONES en la población infantil de ese país. ¡Protestémos contra el deterioro de nuestro ambiente y nuestra salud!

¿Cúal es el problema? ¿El buchón de agua? ¿O las decisiones burocráticas y los multimillonarios negocios con las multinacionales que venden agrotóxicos?

El buchón de agua crece con bastante rapidez y por ende debe controlársele so pena de disminuir el caudal que requiere la presa para mover las turbinas. Es necesario aclarar, además, que este vegetal a su vez retiene parte de los metales pesados que llegan al embalse, lo cual se puede asimilar a una descontaminación natural, y que vienen con ese río que es la suma de ríos y quebradas contaminadas con desechos industriales, nitrógeno, elementos fosforados y plaguicidas y por ello arrastra en su seno casi todos los elementos de la tabla periódica.

Empresas Públicas desde hace más de cinco años ha impedido el avance del buchón con retroexcavadoras, pero desde principios de 2010 dejó de hacer esa limpieza mecánica por motivos enteramente burocráticos. Desde entonces el crecimiento de dicha planta se volvió un problema en apariencia imposible de contener.

Desde el momento mismo en que conoció la denuncia del crecimiento inusitado de vectores en esa zona y cuya sospecha recaía en el buchón de agua, Corantioquia puso en movimiento a la unidad científica y concretamente a la presidenta del Consejo Seccional de Plaguicidas, la doctora Lilliam Gómez, la cual demostró que la causa del problema se relacionaba más con el mal manejo que se le daba a las aguas negras por medio de los pozos sépticos que con el buchón. Desde este diagnóstico se derivaba que el mejor remedio para el control del crecimiento de esta planta era justamente el que antes se utilizaba: el mecánico. En consecuencia, la doctora Gómez sugirió que se debía permitir un crecimiento máximo del buchón de agua de 30 hectáreas para que ejerciera verdaderamente la acción ecológica en la cadena trófica de limpieza del agua de metales pesados.

Pero la ineficiencia burocrática y la falta de acción llevó al crecimiento de este vegetal hasta 380 hectáreas (de un total de 890 del embalse) y desde ese momento intentaron desde las altas esferas administrativas de EPM que el pueblo de Amalfi, principal afectado por las obras y por el mantenimiento del embalse, les diera el visto bueno al plan piloto de asperjar 20 hectáreas, proyecto que fue aprobado irresponsablemente por el minambiente con base en argumentos falsos tales como que el embalse al ser una laguna de oxidación sólo cumple un papel de provisión de agua para la central hidroeléctrica.

El debate continuará hasta que sea derrotada esa maniobra que sólo busca aminorar costos de operación en lugar de aprovechar el recurso que se origina desde la naturaleza misma para, por ejemplo, producir papel y dar empleo en la población. Por otro lado si usara dicha sustancia química, la cual es vendida por la multinacional Dow Química de tan ingrata recordación en todos los pueblos del mundo, se estaría violando el principio de precaución ya que los principales componentes taratogénicos y cancerígenos serían incorporados a la cadena alimenticia humana y además envenenaría el río aguas abajo; se haría pues un daño que pagarían los más de 130 pescadores que derivan su sustento de dicho embalse, todas las comunidades que habitan rio abajo luego del paso del agua contaminada por el embalse y sus futuras generaciones.

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