La Composta, una urgente necesidad

El uso desmedido de los fertilizantes químicos, y las malas prácticas en los cúltivos, han ocasionado que los suelos aporten cada vez menos cosechas, con la consecuente exigencia de los grandes núcleos poblacionales.

Dentro de las malas prácticas agrícolas, podemos encontrar la elaboración de lo que algunos ingeniosos llaman Composta, sin que cuenten con los mínimos cuidados para su elaboración, lo que ocasiona recalentamiento y endurecimiento del suelo, desencadena la llamada hambre de nitrógeno, pudrición en el sistema radicular, emergencia de plagas y enfermedades fúngicas y bacterianas.

Para que un residuo pueda llamarse composta, debe por lo menos contar con tres fases de desarrollo microbiano, y tres fases de elaboración, con sus consecuentes pruebas de madurez. 

Al suelo le lleva por lo menos una década para recuperarse de las malas prácticas agrícolas. Como quieren los ingeniosos del campo solucionar los problemas de producción con el uso de compostas mal elaboradas, es imposible.

Una buena composta debe comprobar su origen y elaboración, contar con pruebas de madurez y bitácoras de trabajo, así como estar respaldada por personal responsable en su elaboración. Existe en el sector agrícola la idea errónea de que las labores de compostaje, solas producen composta. ¡Qué equivocados están! Es indispensable el uso de inóculos de cepas microbianas reconocidas y patentadas para la elaboración de una real composta, así como el uso de implementos adecuados para su correspondiente manipulación.

Ponemos a sus órdenes nuestra pag. web www.biocomposth2o.com para cualquier asunto relacionado con las buenas prácticas de elaboración de composta.