Preparados Vegetales como Insecticidas Orgánicos
Cuando hablamos de insecticidas en el marco de los cultivos
orgánicos, nos referimos a las sustancias naturales o preparados de
elementos naturales, que producen ciertos efectos repelentes o muerte
en los insectos. En realidad actúan más como perturbadores fisiológicos
que como insecticidas en sí, comparados con los clásicos órgano
clorados o fosforados.
Estas sustancias, preparadas en forma
casera, producen cierta alteración poblacional que ayuda a mantener las
plagas en niveles tolerables. De tal manera, se evita una brusca
disminución de un elemento del sistema, que pueda producir un
desequilibrio ecológico y traer consecuencias graves, como sucede con
el uso de los clásicos insecticidas.
Existen plantas que poseen un fuerte poder repelente o insecticida, la ciencia conoce más de 1500 especies que se pueden utilizar con este fin. Un ejemplo lo constituye el crisantemo, de donde se extraen las piretrinas.
Un programa de control comienza con la asociación de plantas estratégicas y, posteriormente, si las poblaciones se incrementan de acuerdo a un seguimiento mediante un correcto muestreo, se recurrirá a la preparación casera de soluciones o productos que tienen efecto contraproducente para algunas plagas.
Purín fermentado: las partes de las plantas son encerradas en bolsas permeables y colocadas en un recipiente con agua de lluvia. Se cubre el recipiente pero permitiendo que el aire circule, se lo revuelve todos los días hasta que se note un cambio de color. Esto ocurre en una o dos semanas. Su olor es muy desagradable, así que puede agregarse unas gotas de extracto de flores de manzanilla o unas gotas de valeriana. Se aplica diluido, en especial si se lo hace sobre el follaje, la dilución recomendada es 1 en 10 partes.
Purín en fermentación: las plantas son sumergidas en agua de lluvia y dejadas al sol durante 4 días.
Infusión: se colocan las plantas frescas o secas en agua hirviendo durante 24 horas.
Decocción: se dejan en remojo los materiales vegetales durante 24 horas, luego se los hierve 20 minutos, se cubre y se deja enfriar.
Maceración: se colocan los vegetales frescos o secos en agua durante no más de 3 días. Debe cuidarse que no fermente, y luego se utiliza el sobrenadante. Infusión: Se cubre el vegetal con agua caliente o hirviente y se deja enfriar en un recipiente con tapa.
Extracto de flores: se utilizan flores frescas en lo posible recién abiertas, se cortan, se humectan y se “empastan “ con ayuda de un mezclador. Se les extrae el líquido y se lo puede conservar en un frasco con tapa a rosca. Utilizar diluido.
Recolección y secado del material: deben elegirse plantas vigorosas, para secarlas extenderlas sobre papeles y ubicarlos en un lugar tibio y aireado a menos de 30 grados. Los tratamientos de infusiones o decocciones no deben usarse, en general, durante días de lluvias, nublados o de gran insolación.
Extracto alcohólico: Se cubre el vegetal con alcohol y se deja macerar.






