El Futuro de los Alimentos Orgánicos

variedad-productos-organicos.jpgGrandes y ambiciosas son las expectativas de quienes trabajamos por mantener y hacer sostenibles negocios que ofrecen productos de origen orgánico. El cuidado de la salud, la defensa del medio ambiente y el favorecimiento de los recursos naturales frente al nocivo y depredador poder de los grandes capitales en la industria de alimentos, son motivaciones que no podemos dejar de lado.

No obstante, a lo que algunos podrían llamar testarudez, yo le llamo pasión por un sueño; el que tenemos todos quienes queremos y creemos de corazón en un mundo mejor, o por lo menos, en la parte de ese mundo que podamos rescatar. Un mundo, en el que nuestros hijos y nietos aún puedan disfrutar de algo de lo que las generaciones anteriores sí pudimos.

A propósito de ese sueño, hoy quiero compartir mi reflexión con quienes se le midan a leerme. 

¿Cómo crear ventajas competitivas y ganar cada vez mayor espacio en los hogares, en la consciencia de los consumidores y en el ámbito comercial de modo que podamos convertir nuestro quehacer en una actividad sostenible en el tiempo?

En Colombia se han venido desarrollando complejos productivos o clusters de varios productos como son el café, la papa, el arroz, el plátano, el tabaco y el biodisel a partir de la palma africana, la yuca y el maíz, entre otros. Es cierto que estos, en su mayoría, son productos de vieja data en cuanto a su producción y comercialización y que cuentan con mecanismos de subsidios en muchos casos y son sobretodo soportados en intereses de grandes multinacionales como es el caso del banano y el tabaco. Pero, ¿por qué no podemos ir pensando en unir personas, comunidades, regiones e intereses para desarrollar una propuesta seria que permita a agricultores pequeños asociarse y proponer la creación de un sistema de producción y comercialización similar para los productos orgánicos?

Contamos con una tendencia que aunque es aún incipiente, también es fuerte y lo será cada vez mas, y lo notamos cuando observamos padres de familia jóvenes que desde el nacimiento de sus pequeños hijos ya están buscando compotas y jugos naturales, no les permiten probar bebidas gaseosas ni azucaradas y con preservantes, eliminan de sus compras pollos con hormonas; así mismo vemos en los supermercados zonas cada vez más amplias destinadas a productos naturales y orgánicos y se incorporan en las conversaciones de manera más usual estos temas y términos como certificadoras, biológicos, saludable, y orgánicos. 

Disponemos de personas que, aunque a veces solas o unidas en pequeños grupos, están cultivando sin saberlo, productos que aunque no son totalmente orgánicos, nunca han recibido en sus procesos de producción químicos de ninguna clase, comunidades que aún con escasos recursos han conformado cooperativas y a través de ellas han logrado certificar sus productos y ya los comercializan internacionalmente, disponemos de espacios físicos y virtuales reconocidos internacionalmente que promueven esta cultura, y lo que es mejor, poseemos el convencimiento que se trata de la mejor opción para la salud y bienestar del mundo.

Las tiendas que ofrecemos este tipo de alimentos, requerimos más y diversos proveedores que no son fáciles de ubicar. Aún son escasos y es una gran conquista encontrarlos. Somos fieles testigos del gran potencial de consumidores que se están gestando, porque se están educando; de modo tal que estamos frente a una oportunidad que no debemos dejar pasar. Considero el momento oportuno para crear los mecanismos que permitan fortalecer el sector y emprender un camino que tiene mucho por conquistar. Parte de estos, es este espacio que celebro y aprovecho y por el cual felicito a sus gestores.

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