El Futuro de la Comida (Cuarta Parte)

La directora, guionista y productora general del documental trata en este fragmento el inmediato impacto que provocó en los consumidores el desembarco masivizado de alimentos transgénicos en las góndolas de los supermercados.



Año 2001. Sale a la luz el primer caso de intoxicación a causa de la ingesta de comida modificada genéticamente. En Auckland, Nueva Zelanda, Grace Booth sufrió graves problemas respiratorios luego de haber cenado enchiladas de pollo. Le fue diagnosticada una "severa reacción alérgica", ocasionada por componentes MG de Starlink, un maíz no aprobado para el consumo humano. Dicho maíz había sido utilizado en la elaboración de tacos.

Se enciende la alarma y agrupaciones de consumidores de 15 países de Europa y de Japón exigen la obligatoria y debida etiquetación de todos aquellos productos MG lanzados al mercado. La misma preocupación se genera en Estados Unidos, donde una encuesta indica que el 80% de la población no aprueba la presencia de los transgénicos en los supermercados. La protesta se cristaliza en la propuesta 27. No obstante, la ostentosa contracampaña publicitaria que emprende el gobierno mismo, no hace más que evidenciar los intereses económicos que persigue, defendiendo a las más poderosas empresas del rubro. El panorama se emsombrece aún más cuando vemos que el Departamento de Agricultura, la Agencia de Protección Ambiental y la Administración de Comidas y Drogas no toman cartas en el asunto y hacen la vista gorda a las innumerables peticiones de los ciudadanos.
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