Centro y Sudamérica: Distintas Miradas a la Producción Orgánica de la Región

América Latina tiene una antiquísima tradición agrícola, que por cientos de años fue una agricultura sustentable: raíz de la agricultura orgánica. Las prácticas comunes durante dos mil años de los agricultores de este continente incluyeron rotaciones de cultivos, selección de variedades apropiadas, manejo de la fertilidad a través del compostaje y el mulch, sistemas sofisticados de riego y conservación del agua, largos tiempos de descanso y un manejo comunitario de las tierras agrícolas.

El imperio Inca desarrolló su propia ciencia del suelo y de sistemas agrícolas andinos. Cultivaron millones de hectáreas y distribuyeron semillas a lo largo de todo su imperio: desde centro América al norte de Argentina y Chile. Probablemente más de mil variedades de papas, alimento fundamental en la actualidad para una gran cantidad de países en el mundo, fueron cultivadas, seleccionadas y distribuidas en la época incaica. Esta cultura agrícola está viva hoy en día, en muchos pequeños agricultores de culturas andinas, y desde México hasta el extremo sur de América. Muchos de estos agricultores se han incorporado al movimiento orgánico, en tanto la agricultura orgánica recoge o incorpora muchas de estas prácticas que aseguran la conservación del suelo, del agua y promueve una producción saludable de alimentos.

En casi todos los países de Centro y Sudamérica existe un sector agrícola orgánico, sin embargo, el grado de desarrollo varía ampliamente. Los países que tienen los más altos porcentajes de su superficie agrícola dedicados al cultivo o ganadería orgánica, son Argentina, Brasil, Costa Rica, El Salvador, Surinam y a partir del año 2002 se incorpora Chile, que tuvo un importante salto en la superficie dedicada a la agricultura orgánica.

Chile y Argentina son los países que han tenido tasas más altas de crecimiento de la superficie orgánica, básicamente por la certificación de praderas para la ganadería. Países como Argentina y Brasil han desarrollado mercados internos a escala urbana a través de supermercados para los productos orgánicos.

Algo similar ocurre en Ecuador y Paraguay, aunque en menor escala, y a nivel de organizaciones rurales y ferias locales. Sin embargo, la mayor parte de la producción orgánica se destina a la exportación, por el bajo desarrollo de mercados internos y por la conveniencia que significa los mayores precios que alcanzan los productos en mercados externos. Café y bananas son importantes cultivos de exportación en centro América, azúcar en Paraguay, cereales y carne en Argentina, frutas, hierbas y hortalizas en Chile, Brasil y Colombia, por nombrar algunos cultivos de la gran diversidad que se produce y exporta. Los aspectos que dificultan un mayor desarrollo de la agricultura orgánica de exportación, es la dificultad que encuentran los pequeños y medianos agricultores para financiar la certificación necesaria para exportar su producción, falta de una legislación específica en la mayoría de los países, y poco apoyo directo y expreso a nivel gubernamental. México, Costa Rica y Argentina se encuentran en un mejor pie respecto de estos factores, Argentina por ejemplo, es reconocida en la lista de Terceros Países por la Unión Europea, cuenta con una Ley Nacional y Normas de producción desde 1992.

El movimiento agroecológico, y en particular el movimiento orgánico latinoamericano, ha crecido gracias al esfuerzo de muchas instituciones y personas: ACAO en Cuba, el Instituto Biodinámico en Brasil, AGRUCO en la región andina, han desarrollado un trabajo de investigación, extensión y capacitación en el tema orgánico. MAELA, CLADES y una importante presencia de IFOAM en la región, han realizado una labor clave de difusión, formación y promoción de prácticas agroecológicas, en especial orientadas a pequeños y medianos productores agrícolas. Centro y Sudamérica es uno de los importantes reservorios de biodiversidad en el mundo, tiene una rica cultura y tradición agrícola, suelos fértiles, climas variados, todos estos elementos pavimentan el camino hacia el desarrollo de la agricultura orgánica, que es uno de los varios vectores tecnológicos que se acerca a la agroecología: una agricultura socialmente justa, económicamente viable y ecológicamente sustentable.

América Latina tiene una antiquísima tradición agrícola, que por cientos de años fue una agricultura sustentable: raíz de la agricultura orgánica. Las prácticas comunes durante dos mil años de los agricultores de este continente incluyeron rotaciones de cultivos, selección de variedades apropiadas, manejo de la fertilidad a través del compostaje y el mulch, sistemas sofisticados de riego y conservación del agua, largos tiempos de descanso y un manejo comunitario de las tierras agrícolas.

El imperio Inca desarrolló su propia ciencia del suelo y de sistemas agrícolas andinos. Cultivaron millones de hectáreas y distribuyeron semillas a lo largo de todo su imperio: desde centro América al norte de Argentina y Chile. Probablemente más de mil variedades de papas, alimento fundamental en la actualidad para una gran cantidad de países en el mundo, fueron cultivadas, seleccionadas y distribuidas en la época incaica. Esta cultura agrícola está viva hoy en día, en muchos pequeños agricultores de culturas andinas, y desde México hasta el extremo sur de América. Muchos de estos agricultores se han incorporado al movimiento orgánico, en tanto la agricultura orgánica recoge o incorpora muchas de estas prácticas que aseguran la conservación del suelo, del agua y promueve una producción saludable de alimentos.

En casi todos los países de Centro y Sudamérica existe un sector agrícola orgánico, sin embargo, el grado de desarrollo varía ampliamente. Los países que tienen los más altos porcentajes de su superficie agrícola dedicados al cultivo o ganadería orgánica, son Argentina, Brasil, Costa Rica, El Salvador, Surinam y a partir del año 2002 se incorpora Chile, que tuvo un importante salto en la superficie dedicada a la agricultura orgánica.

Chile y Argentina son los países que han tenido tasas más altas de crecimiento de la superficie orgánica, básicamente por la certificación de praderas para la ganadería. Países como Argentina y Brasil han desarrollado mercados internos a escala urbana a través de supermercados para los productos orgánicos.

Algo similar ocurre en Ecuador y Paraguay, aunque en menor escala, y a nivel de organizaciones rurales y ferias locales. Sin embargo, la mayor parte de la producción orgánica se destina a la exportación, por el bajo desarrollo de mercados internos y por la conveniencia que significa los mayores precios que alcanzan los productos en mercados externos. Café y bananas son importantes cultivos de exportación en centro América, azúcar en Paraguay, cereales y carne en Argentina, frutas, hierbas y hortalizas en Chile, Brasil y Colombia, por nombrar algunos cultivos de la gran diversidad que se produce y exporta. Los aspectos que dificultan un mayor desarrollo de la agricultura orgánica de exportación, es la dificultad que encuentran los pequeños y medianos agricultores para financiar la certificación necesaria para exportar su producción, falta de una legislación específica en la mayoría de los países, y poco apoyo directo y expreso a nivel gubernamental. México, Costa Rica y Argentina se encuentran en un mejor pie respecto de estos factores, Argentina por ejemplo, es reconocida en la lista de Terceros Países por la Unión Europea, cuenta con una Ley Nacional y Normas de producción desde 1992.

El movimiento agroecológico, y en particular el movimiento orgánico latinoamericano, ha crecido gracias al esfuerzo de muchas instituciones y personas: ACAO en Cuba, el Instituto Biodinámico en Brasil, AGRUCO en la región andina, han desarrollado un trabajo de investigación, extensión y capacitación en el tema orgánico. MAELA, CLADES y una importante presencia de IFOAM en la región, han realizado una labor clave de difusión, formación y promoción de prácticas agroecológicas, en especial orientadas a pequeños y medianos productores agrícolas. Centro y Sudamérica es uno de los importantes reservorios de biodiversidad en el mundo, tiene una rica cultura y tradición agrícola, suelos fértiles, climas variados, todos estos elementos pavimentan el camino hacia el desarrollo de la agricultura orgánica, que es uno de los varios vectores tecnológicos que se acerca a la agroecología: una agricultura socialmente justa, económicamente viable y ecológicamente sustentable.

Sobre este artículo

 

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Somos productores de fertilizante, abono y Bioestimulante orgánico certificado.

El motivo de la presente es darles a conocer mi empresa LOMBRICOL.COM página Web www.lombricol.com y ponerla a su servicio.

 

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